Los "detectives de Santa Rosa" que esclarecieron el femicidio de Ivana Milio

El Vecino 10 de agosto de 2019 Por
Oscar Barrionuevo y Gonzalo Pérez, demostraron su capacidad y talento en uno de los casos más resonantes de la provincia, el asesinato de la empresaria de San Martín.
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Oscar Barrionuevo y Gonzalo Pérez.

Miran donde nadie se anima a mirar. Miran una y mil veces. Buscan y rebuscan con detenimiento, con cautela, con precisión. Hacen que las cosas hablen, que digan sus secretos, que digan cómo y quién. 

La Policía Científica de Mendoza tiene 190 efectivos, la mayoría licenciados y técnicos en Criminalística. Un sector de la policía cada vez más profesional, que se ha convertido en la mejor y más efectiva herramienta de la Justicia.

Esa efectividad, esa prolijidad y precisión, quedó perfectamente reflejada en el juicio en donde se condenó a Julio Mendoza (33), el autor del asesinato de la empresaria Ivana Milio (46). El trabajo de estos hombres y mujeres fue determinante para que el jurado popular pudiera llegar a un veredicto unánime y sin dudas.

El comisario inspector Ricardo Coria, jefe de la Policía Científica de la provincia, dice que en los últimos 10 años ha habido un crecimiento exponencial en la calidad profesional de todo el equipo.

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Gonzalo Darío Pérez

Tiene 36 años y está en la Policía Científica desde 2003. Fue el primer testimonio que se escuchó en la audiencia del juicio Milio. No solo hizo un desarrollo claro y preciso de su trabajo, sino que también fue lo suficientemente simple, como para que pudieran entenderlo las 12 personas del jurado.

Hizo una descripción detallada de la escena del crimen (la casa de Ivana), de cómo estaba el lugar y de las huellas recolectadas, tanto dactilares, plantares y de sangre, y también relató todas las medidas que se tomaron para que no se contaminara el lugar y cómo se preservaron las pruebas.

En la sala quedó una profunda sensación de que toda la tarea realizada era incuestionable y también que la situación de la pareja de Ivana Milio y único imputado, Julio Abel Mendoza, era muy comprometida, prácticamente insalvable.

Pérez cuenta que viene de familia de policías y que "cuando estaba por salir del secundario ya quería hacer la carrera de Criminalística pero mis padres no podían costear ese gasto. Entonces ingresé en el Instituto Superior de Seguridad Pública, de donde egresé con el primer promedio y pude elegir destino. Entonces ingresé a la Policía Científica y, con mi sueldo, hice la licenciatura en Criminalística en la Universidad del Aconcagua". 

Oscar Jesús Barrionuevo 

Tiene 38 años y hace 15 que está en la Policía. Su declaración fue la segunda en el juicio y, más allá de que todo el equipo trabajó en el lugar del crimen, Barrionuevo hizo un pormenorizado detalle de las huellas digitales y plantares y manchas de sangre que fueron encontradas en el auto en el que había escapado Mendoza del lugar del hecho y que después abandonó a unos 3 kilómetros.

Y Barrionuevo dejó la misma impresión que Pérez: un trabajo perfecto, sin cuestionamientos ni dudas posibles. Las dos declaraciones hicieron parecer que todo lo que pudiera venir después estaba casi demás. Julio Mendoza había asesinado a Ivana Milio en su casa y después escapó en el auto. Sus huellas y su sangre estaban en los dos lados. 

"Mi primer destino fue Luján de Cuyo y hace tres años que estoy en Científica y he hecho varios cursos de capacitación", dice.

Los hombres, detrás de la sangre

"Mi primer trabajo fue en el carril Norte. Fue un muerto sin asistencia médica (muerte natural), en el patio de una casa. Me sentí bien, no tuve impresión. La muerte no nos impacta, vivimos trabajando con ella", afirma Gonzalo Pérez.

Sin embargo, reconoce que hay momentos en que el bloqueo de las emociones no funciona."A mi cuñado y mi cuñada menor los atropelló un tren. A ella le habían regalado una moto para sus 15 años y él le estaba enseñando. Fue en Santa Rosa”, recuerda.

Oscar Barrionuevo cuenta que uno de sus primeros casos fue muy impactante. "Fue un homicidio en Rivadavia. Una pareja había asesinado a su hija, de 3 años. Mi hija tenía la misma edad. Somos duros, pero a veces uno regresa a la oficina o a la casa y se desarma", relata.

El comisario Coria también tiene su historia y expresa: "Recuerdo a un suboficial que trabajaba conmigo. Lo despedí cuando se iba franco de servicio y una hora después fui a levantar su cuerpo, porque lo habían matado en un asalto".

Aún así, dicen que no dudan de su vocación. Que es el trabajo que han elegido y que siguen eligiendo.

Profesionalismo

Se puede decir que la Policía Científica de Mendoza es el área de la fuerza que más se ha profesionalizado, que más se ha adaptado a estos tiempos.

No solo la mayoría de sus integrantes son profesionales, sino que han mejorado los métodos de trabajo y el equipamiento.Laboratorios, integración con el Cuerpo Médico Forense, uso de vestimenta completa para trabajar en el lugar de los hechos evitando contaminarla, preservación de la zona, utilización de testigos en cada paso, una lista de precauciones que permiten que la prueba llegue intacta y tenga plena validez judicial, además de la comunicación directa con los fiscales.

Oscar Barrionuevo quizás resume el trabajo de equipo: "No todo tiene relación con la muerte. Nosotros trabajamos igual en todos los casos. Hay gente que se siente desvastada y llora porque le han entrado a robar el televisor, que era lo único que tenían, y merecen que seamos tan profesionales como en los casos más graves". Fuente: Diario Uno

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