Es de La Paz el árbitro de los mundiales admirado en el mundo entero

Deportes 31 de diciembre de 2018 Por
Su nombre es Luis Molina y es uno de los cinco especialistas que existen en el país en el Deporte de Adaptados. Trabaja con personas que tienen discapacidad física, visual e intelectual.
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Luis Molina

Luis Molina (52) vive en La Paz y tiene una historia muy particular, se dice que detrás de cada profesional siempre hay algo de su vida para contar y los árbitros no son una excepción.

Molina, es uno de los pocos especialistas en el país preparado para el Deporte de Adaptados. Se trata de una disciplina deportiva cuyas reglas han sido adaptadas para que pueda ser practicado por personas que tengan una discapacidad física, visual e intelectual. 

Molina, tuvo la posibilidad de estar presente este año y de dirigir el Certamen Internacional de Fútbol para Amputados, que se disputó entre los meses de octubre y noviembre en las ciudades de Guadalajara y San Juan de Los Lagos, en México. Allí, este paceño, residente en el barrio Pan, tuvo una destacada actuación en uno de los mundiales más importantes de la historia.

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El referato, uno de los oficios más nobles del planeta

Carniceros, carpinteros, repositores, mecánicos de autos, todos son importantes. ¡Zapateros! Los incansables plomeros… todos, todos tienen lo suyo, pero el árbitro de fútbol es uno de los más tolerantes de la historia de los oficios.

Desde adolescente, para Luis, el referato se volvió su pasión, entrena en silencio y a veces hasta en soledad para convertirse en ángel o verdugo de los héroes populares.

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Este árbitro paceño, papá de dos hijos, Mauro (25) y Morena (13) y que creció en el barrio Las Colonias, entrena mucho y realiza los mismos ejercicios físicos que los futbolistas. Siempre se prepara mental y físicamente con todo. 

Sus inicios

Luis Molina, es árbitro desde hace muchos años. Tiene dos títulos, el de Fútbol Convencional y de Árbitro de Futsal, “Mis primos eran árbitros”, recuerda. “Ellos siempre me invitaban y un día tomé coraje, decidí participar y allí comenzó todo”.

“Al pasar los años me di cuenta que se había convertido en una pasión. Fue así que empecé a estudiar y a realizar los cursos y capacitaciones correspondientes para comenzar a dirigir profesionalmente. Tuve que viajar a la ciudad para estudiar, en aquel entonces tenía unos 25 años”.

Año 1985: un antes y un después

Luis realizó el servicio militar. Pero jamás se imaginó que a partir del año 1985 su vida cambiaría para siempre. "Tuve un accidente en Junín de Los Andes, en Neuquén y perdí mi brazo izquierdo. Yo quería seguir ligado al fútbol, pero no podía hacerlo como aspiraba, no quería ser ni técnico ni dirigente, quería seguir con esa adrenalina de siempre y fue allí, cuando Pedro Castelino, Instructor Nacional de la AFA, que vive en nuestra provincia, me dijo que si quería estar adentro de la cancha tenía que estudiar para ser árbitro, pero no vas a poder tocar la pelota, me dijo".

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"Fueron tan visionarias sus palabras que seguí ligado al fútbol adentro de la cancha, con la diferencia que no tocaba la pelota, solo lo hacía impartiendo justicia".

Con el paso del tiempo en el año 2001, comenzó el fútbol de Amputados en la Argentina y tuvo la posibilidad de sumarse en el 2007, con un viaje a Brasil. 

Un comienzo marcado por la dureza y la indiferencia

"Fueron duros los comienzos, te veían jugar con una pierna o que te faltaba una mano y nos decían que estábamos locos. Yo di mi vida, recuerdo que en aquella oportunidad no fui como arbitro, sino como arquero, porque nunca dije que era árbitro".

"Luego, en el 2008, la Argentina iba a organizar el primer torneo internacional de la Copa Hermandad, donde jugaba Argentina y Brasil, Gana y África y muchos se preguntaban que cómo iban a conseguir un árbitro y cómo pagarían los honorarios, entonces, uno de los presentes dijo que para eso no había problema: Aquí hay un árbitro, Molina el Mancuso, es profesional y tiene título", rememora. "Acepté y así empecé como árbitro de la Selección Argentina de Amputados".

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A partir de entonces, jamás detuvo su carrera. Lleva cuatro mundiales, Copa Hermandad 2008, Mundial de Argentina 2010, Rusia 2012, México 2018 y además se suman la Copa Confraternidad Colombia, Copa América en México, Mundial de México y el Sudamericano en Argentina.

Crecimiento profesional 

Por lo general, los árbitros son hombres instruidos, leídos, almas inmunes y con una poderosa vocación de justicia deportiva. 

Jubilado del Ejército e Instructor de Árbitro para el Deporte de Adaptados, Luis el "Mancuso" como todos lo conocen, trabaja con personas que tengan discapacidad física, visual e intelectual. "Me especializo en muchos deportes", afirma orgullosamente. 

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Tal es así, que logró convertirse en uno de los cinco especialistas que existen en el país. Hay en la actualidad casi 9 mil árbitros, pero este vecino de La Paz, ocupa un lugar privilegiado. Trabaja además, en la fundación “Si se puede”, de Entre Ríos.

"Jamás hay que avergonzarse"

"Las prácticas las hacemos en distintas partes del país, donde vamos transmitiendo el mensaje que Sí, se puede. Las personas ante alguna amputación se sienten mal, no quieren que nadie las vea, muchas veces hasta los familiares sienten vergüenza. Nadie, ninguna persona se puede avergonzar de alguna discapacidad".

"Hay casos que han sido realmente conmovedores, pero déjame decirte que para un amputado no hay nada mejor que le hable otro amputado. Porque es el que te va a decir todo lo que se siente, lo que vendrá y como te debes preparar", dice Molina.

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La vida es un regalo de Dios

Cuando un equipo grande pierde, la culpa es de los árbitros. Jugadores, hinchas y directores técnicos apuntan contra los hombres de negro para tapar sus propios errores. ¿Cuántas veces escuchamos quejas?.

Éste ciudadano mendocino residente en el Portal de Mendoza, es un estudioso y logró comprender el fútbol como nadie. 

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"Dirigir partidos de fútbol es entregar la vida", afirma. Por eso, muchos en el mundo admiran a este trabajador, casi anónimo para su pueblo, que dirige hace años y en cada salida a la cancha rinde homenaje a todos los grandes árbitros de fútbol que le han dado a este deporte una identidad mucho más fuerte que el mejor de los jugadores.

"Nos podrán cortar las piernas, nos podrán cortar los brazos, pero no nos van a cortar las ganas de vivir", finaliza este hombre que sin dudas además de ser un gran profesional, se ha convertido en un gran ejemplo para la sociedad.

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Luis Alberto Molina tiene 52 años y nació en La Paz, lugar donde vive actualmente. “Nací, crecí y voy a

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