Se cumplen 25 años del debut de Warlock en Santa Rosa 

Cultura 18 de septiembre de 2020 Por Mario Aguirre
Un 16 de septiembre de 1995 tocó por primera vez Warlock, la primer banda de rock de Santa Rosa. En su 25° aniversario, uno de sus músicos, Javier "Turco" Ismael nos recordó ese hecho histórico para la cultura santarrosina.
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Un 16 de septiembre de 1995 tocó por primera vez Warlock, la primer banda de rock de Santa Rosa. En su 25° aniversario, uno de sus músicos, Javier "Turco" Ismael nos recordó ese hecho histórico para la cultura santarrosina.

Warlock (brujo en inglés), nombre inspirado en la película llamada, justamente, "Warlock, el brujo" de Setve Miner, y ,en consecuencia, fue homónima a una de las bandas alemanas más influyentes de la década del '80, comenzó a rodar hace 25 cuando se presentó en el club Eliseo Ortiz en un recital a beneficio.

Setiembre de 95

El Turco Ismael, baterista Warlock, recuerda, como si fuera hoy a ese día "Debutamos un 16 de septiembre de 1995 en el club Eliseo Ortiz en un evento a beneficio de la 'Casa del santarrosino en Mendoza' que era una casa para los chicos y chicas que iban a estudiar a Ciudad, vivieran ahí. Lo organizaron los chicos que utilizaban esa casa y uno de ellos fue Darío Panza, hoy abogado. Nosotros colaboramos y el club Eliseo Ortiz se llenó con 900 personas. En esas 900 personas había gente nunca había visto una banda de rock and roll, muchos amigos y amigas que se quedaron sorprendidos por como sonó la banda y el apoyo fue masivo".

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Desde ese día, Warlock se mantuvo en actividad unos 5 años, tocando temas de grandes bandas de rock nacional, principalmente covers de Pappo, Riff, Rata Blanca, Logos, Hermética, La Renga y temas propios. Esos temas propios volvieron a tomar vida a los después con Ruta 50 (banda posterior creada en 2004), como "Escapando de la ley que terminó siendo un imno de Ruta 50. Ese tema también tiene 25 años. En esos 5 años de actividad, la banda santarrosina pudo compartir escenario con prestigiosos grupos rockeros como Horcas, Logos y Rata Blanca, entre otros.

Warlock alineaba a Mario González en voz, Maximiliano Viola en guitarra, Gonzalo Parra en bajo y Javier Ismael en batería. Luego se sumó Martín Bielli en teclados. Maxi Viola actualmente forma parte de Preso Común, banda de rock de Cuidad de Mendoza.

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El Turco contó cómo fueron los inicios de Warlock "Todo comenzó en la década del '90, cuando quise hacer realidad un sueño que pude cumplir, siempre agradecido a mis padres músicos y mis amigos. En ese tiempo era remar en arena y dulce de leche porque no habían músicos de rock, entonces antes de armar una banda había que aprender a tocar el instrumento, aprender a ser músico y había que comprar el instrumento, y más aún acá donde no habían músicos cercanos para decirles 'mirá, dame una mano'. En eso soy agradecido de Julio Carricondo, hoy cantante de Custom 71 y que en ese tiempo su banda se llamaba Alquimia y me invitaban a los ensayos. Ahí vi desde más cerca, en las entrañas de Alquimia, donde me enseñaron este oficio que arrancaba como un sueño y hoy es una profesión. Pos eso siempre estuvimos dispuestos a ayudar a otros chicos que quisieran armar sus bandas para que en Santa Rosa hayan más bandas de rock"

Pero también, el actual director de la Escuela de Rock de Santa Rosa, reconoció algunos de los puntos en contra al comenzar a andar por los caminos del rock "Había que lidiar y tratar de solucionar algunos conflictos que surgían con la sociedad. El rockero era el vago, el que nunca iba a hacer nada con la guitarrita, si el que no estudiaba no era nada. Pero rompimos con esos mitos que decían que el rockero era solo drogas y un reventado. Después conocimos gente y amigos que hoy en día siguen en este amado oficio, chicos de Rivadavia, Junín y San Martín que hoy recuerdan un montón aquella banda que fue Warlock".

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Ismael reveló como se juntaron los integrantes de Waelock "Maxi Viola estaba tocando en un conjunto de música melódica, lo ví tocar en algunos ensayos y le empecé a pasar música, revistas y a decirle 'vos tenés que tocar rock and roll'. Me presentó a su primo Gonzalo, conseguimos un bajo, después el equipo para poder tocarlo. Ahí ya teníamos batería, guitarra y bajo"

"Los primeros ensayos fueron con guitarra y batería. Era repetir un sólo riff y un sólo tema diez veces en una tarde porque era lo primera que estábamos sacando. Era cada vez más difícil con Maxi y yo tocando y Gonzalo haciendo las veces de plomo. Hasta que le dijimos 'No queda otra, vas a tocar' y empezó a practicar. Ya teníamos la base armada"

"Después lo conocí a Mario González, el carnicero de un negocio del centro de Las Catitas. Le gustaba contar chistes y cuentos. Salía de su trabajo, contaba un cuento y ya tenía cinco o seis personas escuchándolo, se hacían las 3 de la mañana se juntaban más pibes en la esquina del banco a escuchar a Mario contar cuentos. Ahí ví en él la capacidad de convocar gente y de animar, además de las cualidades que le ví como cantante. Probamos en el primer ensayo y en el segundo ya hicimos un tema entero, "Ven a la eternidad" de Logos"

"Así arrancó ese sueño que tuve desde muy chiquito. A mi siempre me preguntaban '¿qué querés ser cuando seas grande?' y yo les decía 'futbolista o músico rockero' y se pudo cumplir gracias a la gente que me crucé en el camino y me acompañó a fuerza de voluntad, a mis padres, amigos, músicos y pude cumplir el sueño que no era sólo mío, sino el de todos, de tener una banda de rock and roll".

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El Turco se pone nostálgico y hace un recorrido sobre su experiencia personal desde aquel 16 de septiembre de 1995 "Pasaron muchos años, hoy se cumplen 25 de aquel debut y gracias a ello pude logar a mi familia, que es lo más importante. Cada día uno aprende como crecer como persona, como hombre de rock y hombre de familia. Hoy a eso lo puedo tener y lo puedo tocar y sigo con esta pasión que al principio empezó haciendo covers para tocar y divertirnos y que me formó en mi profesión. Pasaron los años y pude formar otra banda más, formé la Escuela de Rock, pude tener mi familia con mi mujer y con mis hijos y trabajar de lo que amo, de esta pasión que es la música. Es una película con final feliz, aunque al final, gracias a dios, no lo conozco.

Al cerrar la charla, Javier no quiso despedirse sin recordar y agradecer a quienes siempre estuvieron acompañando a lo largo de estos 25 años. Sus compañeros de banda, Maxi Viola, Gonzalo Parra, Mario González y Martín Bielli. Agradecer a mis viejos, de quienes siempre tuve el apoyo incondicional para conmigo y a los integrantes de la banda, a los amigos y asistentes Gerardo Caparrós, Nino Pacheco y un montón de amigos que aún hoy siguen estando"

Por Mario Aguirre- Especial para Diario Diez 

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