El desabastecimiento genera mayor ansiedad y deseos de fumar

Provincia y Nacion 07 de mayo de 2020 Por Diario Diez (B)
La falta de cigarrillos en los quioscos es devastadora para los fumadores, afirman los especialistas.
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Lejos de motivarlos a dejar el hábito, el contexto genera mayor angustia.
 
La falta de cigarrillos como consecuencia de la inactividad de las tabacaleras genera un panorama caótico para los fumadores, muchos de los cuales violan la cuarentena para buscar un paquete. Según especialistas, lejos de tomar la situación como una oportunidad para dejar su hábito, el desabastecimiento les provoca mayor ansiedad, deseos de fumar y desesperación.

Si bien la crisis podría generar que los que tienen menor nivel de adicción decidan abandonar el vicio, la tendencia entre los consumidores mendocinos es recurrir a etiquetas de segundas marcas o la compra de tabaco para armar.

Desde que comenzó el aislamiento social, preventivo y obligatorio, las dos grandes compañías que concentran la industria tabacalera en Argentina están cerradas y el stock disponible se agota de a poco. Este miércoles remitieron una carta al Gobierno para pedir que a partir del 13 de mayo formen parte de las actividades exceptuadas.

Mientras tanto, conseguir un atado sigue siendo una odisea en todo el país y abrió el terreno para los contrabandistas porque el mercado implicado es muy vasto. De acuerdo con un estudio del Sedronar, más de 5 millones de argentinos son fumadores.

“La nicotina es una de las sustancias más adictivas que existen. Dejar de fumar en forma compulsiva porque no hay cigarrillos puede generar una angustia que es peor que el hecho de estar fumando”, explicó el neumonólogo Ramón Alchapar, quien avizoró consecuencias psicológicas graves.

En coincidencia, el psicólogo clínico Hugo Ocaña explicó que “al vivir en una sociedad de consumo y cuando se corta esa adquisición fácil, cada persona afrontará la situación de diferentes maneras”. Para los que no tienen un bajo nivel de adicción y están motivados para abandonar el hábito, el contexto puede impulsarlos a tomar la decisión.

“Hay una situación que para un adicto es realmente compleja y que influye, incluso, esto de obligarlos a usar barbijos en la vía pública porque no pueden prenderse un pucho en la calle”, consideró Alchapar.

Frente a este panorama, los especialistas hicieron hincapié en que hay que trabajar la motivación y el compromiso en estas personas. “Es el momento para decirles que se puede, que no se desesperen y que existen fármacos disponibles que ayudan a sobrellevar el tabaquismo, como el reemplazo anti nicotínico, antidepresivos, entre otros. Es importante consultar con un especialista para manejarlo”, detalló el neumonólogo.

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Cambiar vicio por vicio

La escasez obligó a muchos a cambiar de marca, optar por cualquiera que tenga el quiosco o recorrer varios locales para encontrar la cajetilla de siempre. En el ínterin, otros comenzaron a probar con el tabaco suelto, para armar o usar en pipa. 

“Recorrí no menos de seis quioscos para encontrar cigarrillos”, explicó Mariano, quien vive en inmediaciones de la Plaza de Godoy Cruz. Afirmó que estaría dispuesto a cambiar por una etiqueta menor si fuera necesario.

El consumo de cigarrillos tiene algo de “ritual” y para la mayoría no es una solución comprar un cartón por mes. “Los cigarrillos se fuman por situaciones más que por horas. Existe un ritual y es allí donde tienen que enfocarse para controlar mejor el consumo”, indicó Alchapar.

Fuente: Diario El Sol

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