El Gobierno prevé un pico de contagios "chato" para junio

Provincia y Nacion 23 de abril de 2020 Por Diario Diez (M)
El ministro Ginés González García afirmó que eso depende de cómo funcione la cuarentena en mayo. Cómo será la próxima fase del aislamiento.
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Ellos son la otra cara de la pandemia. En todos los países del mundo en donde hubo infectados por el nuevo coronavirus , los pacientes que se recuperaron no fueron meras excepciones. En la Argentina, según las cifras oficiales, ya recibieron el alta médica el 26%: 840 sobre un total de 3144. En las próximas semanas, se les irán sumando muchos más de los 2150 que aún están atravesando la enfermedad.

 
Ellos son historias de esperanza. Aunque, según contaron algunos que aceptaron hablar con LA NACION, el camino para ganarle al Covid-19 fue tortuoso y lejano a los afectos. Para ellos el SARS-CoV-2 no fue un obstáculo insalvable, pero hizo que la vida pareciera un tanto escurridiza.

Irene es una abuela de 86 años. Vive sola y tiene salud, más allá de algunos avatares de la edad. Tiene un problema: ve mucha televisión, y ahí transmiten el drama que el nuevo coronavirus desató en Italia, España, Estados Unidos. Días atrás, su nieto, el doctor, la llamó para contarle la mala nueva: estaba internado, estaba infectado de Covid-19. Casi se le cae el teléfono. "Imaginate la angustia cuando se enteró de que yo estaba internado. Y por algo que, por lo que ella ve, casi todo el mundo se muere. Mi madre, es decir su hija, le alcanza los insumos del supermercado. Y yo hablo con ella todos los días. Es fundamental transmitir cariño; cada vez que yo la llamo, es una felicidad enorme. Para ella, es como si saliera al teatro, al cine. Hay que llamar a nuestros padres, nuestros abuelos, a gente que está peor que nosotros. Hay que dar una palabra de aliento, cariño. El coronavirus nos sirvió para darnos cuenta de que las cosas materiales no son nada", reflexiona el nieto, el doctor.

 
Federico Roiter tiene 30 años. Está en su casa, en Olivos, luego de quedar internado durante ocho días. Ya cumplió una semana de monitoreo médico hogareño: todos los días lo llama una colega. Es médico clínico, trabaja en la dirección de innovación del Hospital Universitario Austral y es docente en la misma institución, en la carrera Medicina y nutrición. Vive con su novia Milagros. El contagio fue a través de ella. Estuvo aislado, encerrado. Pasó de un lado al otro del mostrador: se internó en el mismo hospital en donde trabaja, cuando le descubrieron una neumonía en el pulmón izquierdo.

Durante la internación, mientras evolucionaba, escribió una carta que se convirtió en viral en las redes sociales. "La parte que sí me duele es la de mi familia. Tengo 30 años, soy hijo único, nieto único, y escuchar a mi abuela de 86 años que le tiemble la voz cuando me pregunta cómo estoy, no es una experiencia de lo más agradable. Lo que transmito con esto es que tengamos absoluto respeto por esta enfermedad. Esta enfermedad que no tiene límites de edad, sexo, religión ni clase social", suscribió, días atrás.

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