Santa Rosa se prepara para el Pesebre Viviente

Cultura 27 de diciembre de 2017 Por
Más de 30 chicos harán la representación de la anunciación y nacimiento de Jesús. Será este jueves 28, a las 20 en la explanada de la Parroquia. ¿Sabes quién inventó el pesebre? Te lo contamos.
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“Que Jesús encuentre en nuestro corazón un acogedor espacio para nacer”, es la frase y la impronta que la Parroquia Santa Rosa de Lima, ha elegido para invitar como lo hace desde hace 20 años, al pesebre que tendrá lugar el jueves 28 de diciembre a las 20, en la explanada de la Parroquia.PARROQUIA
Es importante destacar que esta tradición religiosa, se realizará al aire libre con entrada libre y gratuita. Se contará con la actuación especial de los chicos de confirmación y quienes integran las distintas sedes cristianas.

Luces, sonidos, música,  más el pesebre, serán parte de la infraestructura que también cuenta con la gruta, ruinas, establo, paja, palmeras y plantas, construido con gran esfuerzo por parte del personal que integra la Parroquia.17796451_10207326735761642_2525359516402190513_n
“Hace más de 20 años, que realizamos este tipo de actividad religiosa, siempre con mucho esfuerzo, compromiso y absoluta responsabilidad para que todo salga bien” así afirmó a Diario Diez, Mónica Cataldo, Secretaria de la Parroquia. 

¿Sabes quién inventó el pesebre?

El pesebre lo inventó San Francisco de Asís, el santo de la humildad y de la pobreza, en la Navidad de 1223, hace muchos años ya, en el pueblecito de Greccio, en Italia.

Francisco estaba débil y enfermo, y pensando que tal vez aquella sería su última Navidad en la tierra, quiso celebrarla de una manera distinta y muy especial.

Un amigo de Francisco, el señor Juan Velita, era dueño de un pequeño bosque en las montañas de Greccio, y en el bosque había una gruta que a Francisco se le parecía mucho a la cuevita donde nació Jesús, en los campos de Belén, y que él había conocido hacía poco en su viaje a Tierra Santa.

Francisco habló con su amigo, le contó su idea de hacer allí un “pesebre vivo”, y juntos lo prepararon todo, en secreto, para que fuera una sorpresa para los habitantes del pueblo, niños y grandes.

Entre la gente del pueblo, Francisco y Juan escogieron algunas personas para que representaran a María, a José, y a los pastores; les hicieron prometer que no dirían nada a nadie antes de la Navidad, y, siguiendo el relato del Evangelio de San Lucas, prepararon la escena del nacimiento. ¡Hasta consiguieron un hermoso bebé para que representara a Jesús!maxresdefault
La noche de Navidad, cuando todas las familias estaban reunidas en sus casas, las campanas de la iglesia empezaron a tocar solas…  ¡Tocaban y tocaban como si hubiera una celebración especial!… Pero nadie sabía qué estaba pasando… El Párroco del pueblo no había dicho que fuera a celebrar la  Misa del Gallo… la Misa de Medianoche….

Sorprendidos y asustados a la vez, todos los habitantes de Greccio salieron de sus casas para ver qué estaba sucediendo… Entonces vieron a Francisco que desde la montaña los llamaba, y les indicaba que subieran donde él estaba.

Alumbrándose con antorchas, porque la noche estaba muy oscura y hacía mucho frío, todos se dirigieron al lugar indicado, y cuando llegaron quedaron tan admirados, que cayeron de rodillas, porque estaban viendo algo que nunca habían pensado poder ver. Era como si el tiempo hubiera retrocedido muchos, muchos años, y se encontraran en Belén, celebrando la primera Navidad de la historia: María tenía a Jesús en sus brazos, y José, muy entusiasmado, conversaba con un grupo de pastores y pastoras, que no se cansaban de admirar al niño que había acabado de nacer…

Después, cuando todos se calmaron, el sacerdote, que había sido cómplice de Francisco y de Juan Velita en aquel secreto, celebró la Santa Misa, y Jesús se hizo presente en el Pan y el Vino consagrados, como pasa siempre que se celebra una Misa en cualquier lugar del mundo.

Terminada la Eucaristía, Francisco, lleno de amor y de alegría, les contó a todos los presentes, con lujo de detalles, la hermosa historia de la Navidad, y Jesús, “luz del mundo”, llenó sus corazones de paz y de amor.

Tres años más tarde, Francisco de Asís murió, dejándonos esta hermosa costumbre de hacer el pesebre todos los años, que a todos nos gusta tanto.

 

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