La "Ley Brisa" deja desamparados al 90% de los niños huerfanos por femicidio

Provincia y Nacion 28 de enero de 2020 Por Diario Diez (M)
La Ley Brisa (Nº 27452) fue aprobada el 4 de julio del 2018 y el 90 por ciento de los hijos de víctimas de femicidio, no la reciben.
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La Ley Brisa (Nº 27452) fue aprobada el 4 de julio del 2018 con 203 votos afirmativos y ninguno negativo. El proyecto fue presentado en el Senado por Jaime Linares (GEN) y defendido para lograr su aprobación en el Congreso por Cristina Alvarez Rodríguez (Frente de Todos).
La norma estableció un Régimen de Reparación Económica para las Niñas, Niños y Adolescentes. Fue publicado en el Boletín Oficial el 26 de julio del 2018. A partir de la aprobación de la norma se otorga una reparación económica, similar a una jubilación mínima -que en la actualidad representa 14.068 pesos- a hijos e hijas víctimas de femicidio. Si hay alguna discapacidad el sostén no se extingue a los 21 años. Además se contempla la cobertura (y el monitoreo) integral de salud.

El régimen de reparación económica es para niñas, niños y adolescentes cuyo progenitor haya sido el asesino (o participado del crimen) de su mamá y esté procesado, condenado (o se haya extinguido la causa). Pero, en muchos casos, el femicida no es el padre de los hijos e hijas que quedan huérfanos/as y se obstaculiza el acceso a la ley.
Sin embargo, el punto C de la norma (que fue discutido en el Congreso para que no tuviera solo acompañamiento a los chicos y chicas con un lazo sanguíneo con el femicida, sino una necesidad de reparación por la ausencia materna a causa de la violencia machista) explicita que les corresponde si su mamá falleció “a causa de violencia intrafamiliar y/o de género”. Esto da como resultado que el 90% de los niños huerfanos, consecuencia del femicidio atroz de sus madres no reciban la reparación economica.

La Brisa que dio origen a la Ley

Daiana Barrionuevo, su mamá, que fue asesinada por su ex marido y padre de los chicos a golpes de martillo en el rostro y cráneo el 20 de diciembre de 2014, en Moreno. La crueldad del femicidio se replicaba en el desamparo de sus hijos que son criados por Cintia junto a su esposo, Marcelo, y sus tres hijos.
Montenegro, periodista que siguio el caso, no solo escribió sobre el asunto sino que organizó una red de ayuda. Y, a principios del 2015, de la ayuda pasó a pelear por una ley a la que denominó “Brisa”. “Daiana fue asesinada con una maza por intentar terminar con el vínculo que tenía con el padre de lxs chicxs", Ivan Rodríguez el 22 de diciembre 2014. Alcanzó que el femicida diga en una comisaría que Daiana había hecho abandono de hogar con un amante para que nadie la busque. Su cuerpo apareció a mediados de enero de 2015, de casualidad, dentro de una bolsa de basura en un río de Moreno”, relata el periodista.

La bolsa de basura como símbolo de las mujeres asesinadas y descartadas, por los asesinos y por el Estado que no quería buscar a donde estaban. Y el amor que da vuelta el descarte por la réplica de derechos para más chicos y chicas que necesitan apoyo para salir adelante.
Iván Adalberto Rodríguez fue condenado a prisión perpetua por homicidio calificado por el vínculo, por haber mantenido con la víctima una relación de pareja, por el Tribunal Oral Criminal 2 de Mercedes, en octubre del 2017.
Un año después se aprobó la Ley Brisa que busca ayudar a todos los hijos e hijas víctimas de femicidio para que los golpes de la vida no frenen su futuro. Desde el 28 de diciembre del 2018 Brisa y sus hermanos pueden acceder a la reparación que establece la norma que lleva su nombre. Aunque el pago es irregular –y eso genera mucha zozobra y angustia- y todavía falta el seguimiento y cobertura en la salud que establece la norma.

La Brisa chaqueña, otra victima del femicidio de su madre.

Maira Benítez tenía 17 años, era empleada doméstica y contaba con la Asignación Universal por Hijo (AUH). Tuvo a Brisa a los 15 y festejaba cada vez que cobraba tomando un helado juntas. El 16 de diciembre de 2016 salió a pasear con Brisa, que tenía tres años. Después la dejó en su casa y se fue a comprar chocolates y chupetines con 18 pesos en el bolsillo. No volvió.
Brisa tiene cinco años y terminó el jardín. Ahora está de vacaciones aunque esa palabra es distinta para ella que para la mayoría de los chicos que van al mar de la mano de su mamá y su papá o construyen castillos de arena con baldecitos y torres para defenderse del agua. Ella se queda en la cama porque en Chaco llovió toda la noche y la casa se les inunda. El agua no es descanso sino amenaza. Y ella no conoce el mar, ni salió de Chaco.

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La Brisa chaqueña, junto a su abuela.

Ella está por empezar primer grado. Su abuela le hace los disfraces como el del 9 de julio con los colores blancos y celestes cosidos con un amor indeleble en donde la patria del amor incondicional es mucho más fuerte que lo que se representa en los actos escolares.
“Estamos luchando por la Ley Brisa porque dicen que no le corresponde porque la carátula está como homicidio. Fue un femicidio. No sé por qué la justicia no lo quiere aceptar. Pero yo no voy a bajar los brazos. Siempre le pido a Dios que si Brisa perdió a su mamá por lo menos tenga futuro, por lo menos tenga esa pensión para sobrevivir el día que yo le falte”, destaca Antonia. “Y si no estoy yo ni la mamá que va a ser de Brisa?”, pregunta Antonia preocupada por sus problemas de corazón y presión, entre otras dolencias que no son fáciles de resolver en el sistema de salud.

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