Por la sequía, se viene un año duro para los agricultores

Provincia y Nacion 19 de enero de 2020 Por
Desde el departamento General de Irrigación se comunicó la gravedad de la sequía e indicaron que "Ahora nos encontramos con que lo que habíamos previsto, que era malo, ahora es peor"
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La decisión fue tomada y desde el Departamento General de Irrigación evaluan las medidas a tomar luego de salir a comunicar la gravedad de la sequía. Lo cierto es que la situación es más grave de lo que previó el organismo público y, por lo tanto, deberán recortar la entrega de agua destinada al riego de cultivos.

La realidad es que desde el año 2017, se desplazó el término "emergencia hídrica" para comenzar a llamarlo "crisis" y así elaborar medidas de adaptación.

“El embalse Potrerillos, que se encuentra a un 60% y es el que mejor está en su nivel de agua. Pero el alto porcentaje de demanda de agua para el uso poblacional es muy preocupante. En el río Mendoza, que abastece al Área Metropolitana, el agua potable se está llevando casi el 40% del total del volumen del río y ésto genera que se deban aplicar restricciones en otros usos, como el agro", afirmó Marinelli.

Estamos más complicados de lo que creímos en octubre del año pasado, cuando anunciamos el pronóstico de caudales de los ríos. Hay un 30% menos de agua. Los caudales no han subido, y cuando lo han hecho, ha sido muy poco. Hoy estamos con caudales similares a los de noviembre. La situación de los embalses es bastante crítica”, aseguró el Director de Gestión Hídrica de Irrigación, Rubén Villodas.

“Estamos en una situación extrema. No hay registros similares a estos caudales en la historia de registros que tenemos. El pronóstico que hacemos desde Irrigación, que es algo estadístico, y no hay estadística de estos niveles, ni del volumen de nieve, que es en lo que se basa el pronóstico. Esto explica que tenga errores mayores a los que tenía históricamente. Cuando se pronostica un año normal, el error va de un 5% a un 10%. Ahora el margen de error es el doble, un 20%”, adujo el funcionario.

El registro de datos de los ríos que administra Irrigación, varía según el río. En Atuel, por ejemplo, el registro empezó en 1907, mientras que en el río Mendoza, en 1957. Cada río se empezó a trabajar desde la Secretaría de Recursos Hídricos de la Nación o desde Irrigación, en distintas épocas.

“Ahora nos encontramos con que lo que habíamos previsto, que era malo, ahora es peor. En cualquier año medianamente normal, a fines de noviembre los caudales aumentan y se equiparan los ingresos de los embalses con las salidas”, dijo también Villodas.

“Se riega desde agosto hasta noviembre, cuando el nivel de los embalses baja. Nuevamente, a fines de ese mismo mes, empiezan a subir los caudales y los embalses a recuperarse. No obstante, en 2019 eso no sucedió. En diciembre levantaron un poco y bajaron de vuelta. En enero, lo mismo. No hay nieve. No creo que vuelvan a subir significativamente”, aseguró, para ampliar el panorama poco alentador que muestran los embalses.

"La mayoría de los regantes hoy está tratando de reforzar el agua activando pozos pero como es tan cara la energía y la agricultura está tan mal es muy complicado", aseguró el titular de Irrigación.
 

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